¿Cuánto tiene que costar tu hora?

Si vendes tiempo —tu trabajo, tu oficio, tus horas— hay una división que decide si el negocio te paga o no te paga. Casi todo el mundo la hace, casi todo el mundo la hace mal, y siempre falla del mismo lado: a la baja.

La división que hace casi todo el mundo

Quiero cobrar 2.000 € al mes. Trabajo 160 horas. Luego mi hora vale 12,50 €. Parece aritmética y lo es, pero resuelve una pregunta distinta de la que había que resolver.

El error no está en los números: está en el supuesto de que todas las horas que trabajas son horas que alguien te paga. No lo son, y no lo son ni de lejos. Esa división te da lo que valdría tu hora si cobraras todas, que es un negocio que no existe.

Las horas que no pasan factura

Haz memoria de la semana pasada. El presupuesto que preparaste y no salió. El desplazamiento de ida y el de vuelta. La llamada de veinte minutos para aclarar algo que ya estaba claro. Las facturas, los bancos, la gestoría. El rato de buscar el cliente siguiente, que no es tiempo perdido pero no lo paga nadie. La formación que necesitas para seguir siendo bueno en lo tuyo.

Nada de eso aparece en una factura. Todo eso hay que pagarlo. Y solo hay un sitio del que puede salir: el precio de las horas que sí facturas.

Por eso la pregunta útil no es cuántas horas trabajas. Es cuántas cobras.

Calcúlalo con tus números

Los cuatro datos de arriba son los tuyos. Si no sabes cuántas horas acabas facturando, cuéntalas una semana: es el número que más va a mover el resultado, y es el que menos gente tiene.

€

Para ti, antes de tus impuestos personales. Si quieres que te queden 2.000 € limpios, aquí va más.

€

Cuota, gestoría, local, seguros, programas. Lo que pagas aunque no vendas nada.

días

Un mes normal, no el peor ni el mejor.

h

Las que trabajas de verdad, no las del contrato que no tienes.

h

Las que un cliente te paga. El presupuesto que no sale, el desplazamiento, la gestión y buscar al cliente siguiente no cuentan.

sem

Vacaciones y festivos. El 5 es solo un punto de partida: cámbialo por el tuyo.

€/h

Si lo pones, te digo cuánto te falta al mes y al año. Si no lo pones, sale igual el precio que necesitas. Si no cobras por horas, divide lo que cobras por un trabajo entre las horas que te lleva.

Rellena los campos y pulsa Calcular.

El mes que no facturas

Hay una segunda resta que casi nadie hace. Un año no tiene doce meses facturables: tiene los que quedan después de las vacaciones, los festivos y la semana que te pones malo. Esos meses se pagan igual.

Si no están dentro del precio de tu hora, los pagas tú de tu sueldo. Eso es exactamente lo que está pasando cuando alguien dice que no puede permitirse parar: no es que no pueda, es que su precio nunca contempló que fuera a hacerlo.

Esto no te dice lo que puedes cobrar

Conviene ser claro con lo que la calculadora no hace. Te dice lo que necesitas cobrar para que el sueldo que has puesto y los costes que has puesto salgan. No te dice que el mercado vaya a pagarlo.

Si el número que sale está muy por encima de lo que cobras, eso no es una orden de subir precios mañana. Es un diagnóstico: con estas horas facturables, estos costes y este sueldo, las cuentas no cuadran. Y hay tres palancas, no una. Subir el precio es la más obvia y la más lenta. Facturar más horas de las que ya trabajas suele ser la más rápida, porque no depende de que ningún cliente te diga que sí. Bajar los costes fijos es la que nadie quiere mirar.

La peor salida es la cuarta: dejar el precio como está y trabajar más horas. Es la que elige casi todo el mundo, porque no hay que negociar con nadie.

Qué hacer con esto esta semana

  • Apunta durante cinco días laborables las horas que acaban en una factura y las que no. No lo estimes de memoria: la memoria redondea a tu favor.
  • Mete los números de verdad en la calculadora, incluidas las semanas que no facturas. Si nunca te has cogido vacaciones, pon las que querrías cogerte.
  • Mira la diferencia entre lo que cobras y lo que necesitas, y decide cuál de las tres palancas vas a mover primero. Una, no las tres.

De dónde sale esto

El precio no es una etiqueta: es la consecuencia de unas cuentas que o se hacen o se hacen solas. Lo desarrollo en la página del libro y en la guía de precios y márgenes.

Si además estás pensando en hacer una oferta, la calculadora de ofertas te dice cuánto más tendrías que vender para ganar lo mismo.

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